domingo, 17 de julio de 2011

Imaginaba un lago





Imaginaba un lago y le faltaba el oxígeno.

Sus familiares subían la escalera a toda prisa y corrían hacia su dormitorio, alertados por sus gritos y por un ruido extraño, inexplicable allí dentro, como de chapoteo.

2 comentarios:

El cuentacuentos dijo...

Deberías publicar un libro de microcuentos. Es mi opinión, vamos. Como el que le dijo a Sergei Bubka que, si en vez de correr se dedicaba a la pértiga no le iría del todo mal.

Un saludo, buenas cervezas veraniegas.

Joseóscar dijo...

Lo intentaré en breve, pero la ultima palabra la tendrán los editores. ¡Claro que me ilusionaría, amigo Cuentacuentos! Un abrazo y un brindis.