viernes, 30 de septiembre de 2011

Ilusionista



Un mago y su prodigio: hacer que aparezcan o desaparezcan del escenario objetos, animales, algún que otro miembro de su público. Él tenía un talento diferente, pues solo podía hacer que fuese él mismo quien desapareciera; de una forma tan absoluta que sus espectadores jamás se hartaban de su número: también lograba desaparecer de la memoria de todos.

Por eso, solo cambiaba de ciudad si se aburría. Nadie lo conocía nunca. Noche tras noche, de teatro en teatro, su vida se repetía como una eterna novedad para los otros mientras él soñaba con su desaparición definitiva.

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