jueves, 13 de octubre de 2016

Desconocidos me saludan


De un tiempo a esta parte, me confunden continuamente con otras personas. Yo creo que se trata de algún ataque psíquico: alguien sobreimpresiona mentalmente rostros de extraños en el mío, pero ¿quién, quiénes? ¿Para qué?

De pronto, me sonríen y saludan desconocidos allá hacia donde voy. Lo hacen continuamente, cada vez más. Se arrojan al inicio de una conversación, al tiempo que perciben que no soy quien creían y mascullan alguna disculpa para alejarse sumidos en el desconcierto, incluso la vergüenza; la misma que me embarga a mí, si no peor, dado que no puedo alejarme de mí mismo y debo cargar con la fuente de toda confusión: yo, siempre yo.

Allá hacia donde voy, todos se giran hacia mí un instante con simpatía, antes de rectificar y alejarse con apresuramiento. Ya dudo de mí mismo, algo que han notado quienes de verdad me conocen, ellos también empiezan a alejarse. ¿Realmente me conocen, siquiera yo los he conocido alguna vez? ¿Quiénes son, quiénes han sido siempre y por qué han tratado de engañarme todo este tiempo?

¿Quién soy yo de verdad? No, no, yo sé quién soy. ¿Quiénes tratan, desde la sombra, de minar mi confianza y mi paciencia? Pronto, pronto seré quienes ellos esperan. Aquel que ellos modelan con paciencia y que reúne las condiciones para que las sonrisas y las conversaciones fluyan al fin libres y sin morir antes siquiera de haber comenzado, para arrastrarme hasta el lugar maravilloso que solo ellos conocen.


Un lugar que está lejos, en alguna parte. Allí donde algún día encontraré, reflejado en el espejo de un hogar más verdadero, mi verdadero rostro.



No hay comentarios: