Sí, Cuentacuentos: paradójico. Como te comentaba ayer, voy a expresar de forma más extensa esta impresión, en breve.
Amigo Angel: es una hipérbole evidente, lo que afirmo en esta entrada: no te lo tomes tan en serio -Baudelaire, es evidente, me entusiasma-, aunque algo -o mucho- de eso que citas entre comillas y que despierta tu incredulidad sí veo en sus letanías infernales o en sus descripciones de la parte más sórdida del París de su tiempo (me remito a lo que prometo a Cuentacuentos).
El mismo Baudelaire era bastante irreverente con aquello que adoraba. Permíteme, Angel, que yo, pequeña mosca lectora tras la ventana sigloveintiunera, lo sea también: creo que a Baudelaire le va a traer bastante al fresco mi irreverencia.
Baudelaire tradujo a Poe, y lo purgó de mucha retórica.
ResponderEliminarQué cosas...
¿«ritmo escolar de la expresión»... «cartilla demoníaca»...?
ResponderEliminarNo me puedo creer que digas esto en serio... precisamente tú, José Oscar...
Sí, Cuentacuentos: paradójico. Como te comentaba ayer, voy a expresar de forma más extensa esta impresión, en breve.
ResponderEliminarAmigo Angel: es una hipérbole evidente, lo que afirmo en esta entrada: no te lo tomes tan en serio -Baudelaire, es evidente, me entusiasma-, aunque algo -o mucho- de eso que citas entre comillas y que despierta tu incredulidad sí veo en sus letanías infernales o en sus descripciones de la parte más sórdida del París de su tiempo (me remito a lo que prometo a Cuentacuentos).
El mismo Baudelaire era bastante irreverente con aquello que adoraba. Permíteme, Angel, que yo, pequeña mosca lectora tras la ventana sigloveintiunera, lo sea también: creo que a Baudelaire le va a traer bastante al fresco mi irreverencia.