Gracias a ti: actualizo muy poco este blog con respecto a lo que lo hacia antes y es un placer saber que hay gente al otro lado, sobre todo si logro arrancarte una sonrisa.
Maravillosas coincidencias, Cuentacuentos. Te devuelvo tus Estelas después de semana santa, no me resisto a tratar de participar de tu entusiasmo por esa serie.
Gracias, Hautor. Ese sincretismo del vino junto al buda se torna discretísimo en cuanto mi hermano Álex aparece fotografiando también: ah, la realidad.
magnífico. gracias por alegrarme la mañana.
ResponderEliminarGracias a ti: actualizo muy poco este blog con respecto a lo que lo hacia antes y es un placer saber que hay gente al otro lado, sobre todo si logro arrancarte una sonrisa.
ResponderEliminarUn abrazo, Cristina.
¿Sabías que el último cómic de Estela se llama Mundo Flotante?
ResponderEliminarMaravillosas coincidencias, Cuentacuentos. Te devuelvo tus Estelas después de semana santa, no me resisto a tratar de participar de tu entusiasmo por esa serie.
ResponderEliminarUn abrazo muy fuerte.
Hay algo fantástico y maravilloso en esta serie. Algo rabiosamente poético. No sobra nada, ni siquiera la copa de vino junto al Buda.
ResponderEliminarGracias, Hautor. Ese sincretismo del vino junto al buda se torna discretísimo en cuanto mi hermano Álex aparece fotografiando también: ah, la realidad.
ResponderEliminarUn abrazo, nen.