¿Recuerdas tu primera pesadilla? Ahora sabes de la inutilidad de tus esfuerzos, más allá de lo que comprendía tus esfuerzos, y cuando abandonabas era lo peor. Pero lo disfrutaste en una infinidad de huecos que se abrían en todos esos días.
Noches para sudar tu miedo y tu sentirte solo: no fue inútil. Ahora te has reconciliado, en el recuerdo, con lo que motivaba aquellos malos sueños. A esa distancia, no te afecta. Y queda todo lo demás, lo que sigues aún reconstruyendo, poniendo en el lugar en el que no es inútil.
Noches para sudar tu miedo y tu sentirte solo: no fue inútil. Ahora te has reconciliado, en el recuerdo, con lo que motivaba aquellos malos sueños. A esa distancia, no te afecta. Y queda todo lo demás, lo que sigues aún reconstruyendo, poniendo en el lugar en el que no es inútil.
