Mi primer libro de poemas se llamó Nuevos dioses como homenaje indirecto, en realidad sólo conocía a estos personajes a través de la versión de Mignola. Ahora tengo en la mesita de noche el primer tomo de la saga El Cuarto Mundo y siento esa emoción anticipada que despierta la seguridad de enfrentarse a una obra mayor. ¿Demasiada épica? Bueno, después de dos horas de ida y vuelta Lorca/Murcia releyendo en el tren La Hermogeníada de Javier Moreno estoy vacunado, formateado, libre y limpio de cualquier virus trascendentalista. Suena el Réquiem de Mozart, su Misa en do menor irá después. Me dispongo a viajar a los confines del universo, el planeta Tierra por ejemplo, para luchar contra las huestes de Darkseid y su propósito de hacerse con la ecuación antivida.

el mundo flotante debe estar encallado en algún arrefice, porque no se mueve ¡¡¡Más posts!!
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