Busco un fragmento de El castillo en que crei ver una vez, sintetizado, el corrosivo -por total, por escondido- sentido del humor de todo Kafka. Desmontando la angustia que suele atribuirsele.
Lo encuentro, y dudo: ¿dudo mi o de el?
Lo encuentro, y dudo: ¿dudo mi o de el?
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