lunes, 19 de enero de 2009

Gripe



Pasar unos días encerrado en casa, a causa de la fiebre, ¿no es también diferir de lo que nos sostiene a diario? La obligación y la rutina están aparte, al fin. Ansiar la soledad, de un tiempo a esta parte; aunque ella falte; un tiempo, y sigue de mi parte. Pero una vez es tuyo no es más que un tiempo que es igual a sí mismo, un tiempo que se alarga y se repite para que quede invadido por este temblor.
Y por la fiebre.
El frío y la mortaja que deviene esta casa –es la enfermedad habitual de la imaginación, que nunca será nuestra del todo, pero se va amoldando; a mí y a ellos: al frío, y a esta manta: más sano, imaginarlo así: más cerca, de sanar al fin.
Y a la fiebre.
Pero la habitual.
(La obligación y la rutina, etc.)

4 comentarios:

bydiox dijo...

De vez en cuando viene bien estar en casa un par de días.

Esther dijo...

Vaya, pues bendita fiebre si le hace a uno pensar como a usted.

Recupérese pronto.

enizatti

tropovski dijo...

Sí, Bydiox, ayer lo aproveché y hasta casi lo disfruté, pero hoy ya me aburrooooo.

Gracias, Esther. Ahora mismo estoy a 37,6, pero lo malo es la subida de las noches y verme con toallas frías encima, a ver ésta.

Soy un quejica, pero es que hace mucho tiempo que no enfermaba. Y toco madera. Clonc.

Marta Zafrilla dijo...

Rey, te propongo que te alojes en el Hotel Gurú en tu próxima gripe:

http://www.hotelguruband.com/


Ya me contarás.