lunes, 29 de diciembre de 2014

Melville y compañía


Siento una mezcla de atracción irrresistible y de un no-te-metas-todavía ante el tochaco de Los reconocimientos de William Gaddis, maestro de los Pynchon y Foster Wallace cuyas lecturas ya me han fascinado. Me voy a casa y, por pura economía monetaria y mental, empiezo a releer el Moby Dick de Melville, novela definitiva a cuya reescritura no parecen poder sustraerse los mejores novelistas norteamericanos del último siglo. Extraña época esta, cuyos mayores empeños parecen titánicas reescrituras, que algunos califican de excesos y otros de petulancias.

Si Moby Dick ha sido descrita como la obsesión de un hombre por la caza de una ballena, entonces La Biblia podría describirse como la historia de un montón de gente dando vueltas por el desierto.

Releo en las primeras páginas de Moby Dick que "El universo está terminado, la cúpula está en su lugar y los restos ya han sido barridos hace un millón de años".

Mañana iré a la librería, a llevarme Los reconocimientos.



jueves, 18 de diciembre de 2014

Diego Sánchez Aguilar y Héctor Tarancón Royo escriben sobre `Llegada a las islas´



Héctor Tarancón Royo dialoga con mi libro en un ejercicio de apropiación/sampleo absolutamente creativo; y Diego Sánchez Aguilar hace de él un examen minucioso e impresionante, en unos términos que, la verdad, en alguna ocasión me superan: ¡gracias, gracias y mil gracias a ambos! Aquí dejo el enlace.



martes, 16 de diciembre de 2014

Entrevista a Cristina Morano

La poeta Cristina Morano es entrevistada en la revista Magma por Héctor Tarancón Royo, y no solo es que ambos se muestren muy generosos y entusiastas con mis libros; es que, además, es una entrevista espectacular. Os dejo aquí el enlace a sus dos partes:

lunes, 15 de diciembre de 2014

Pedro Pujante escribe sobre `Llegada a las islas´ en `La tormenta en un vaso´

"En `Llegada a las islas´ observamos algunas de las obsesiones que pueblan el imaginario del José Óscar más extraño, oblicuo e introspectivo. El viaje como metáfora de ese otro desplazamiento que sufrimos al confrontar nuestra experiencia con la razón [...] López es un lecto-escritor caleidoscópico, que todo lo retiene, lo asimila y lo convierte en experiencia literaria. [...] En `Vigila del asesino´, su anterior poemario, un viaje alucinógeno nos conducía por las avenidas mentales de una ciudad extraña. En estas `Islas´, el viaje es cósmico, plural, sin brújula, y jamás albergaremos la certeza de hacia dónde vamos, qué intenciones nos mueven. Quizá toda buena literatura debiera de apostar por fórmulas desconcertantes, por vías nuevas como las aquí sugeridas".

viernes, 21 de noviembre de 2014

Manuel Pujante escribe sobre `Llegada a las islas´ en La Galla Ciencia


"Con ese mismo entusiasmo me asomo al recién estrenado libro que, al igual que los anteriores (Vigilia del asesino, Los monos insomnes, Nosotros los telépatas), es como una de esas cámaras a través de la cual asomarnos, imagen a imagen, a un universo desconocido, originalísimo y fascinante [...] Es mucho más que un buen libro de poesía, es un gustazo, es una pieza del puzle que forman todas las cosas que ha hecho el autor [...] "La tierra es un gigante a nuestra semejanza/ si no a nuestra medida" dice José Óscar en un poema de estas islas de un universo hecho a su semejanza. Espero que desde allí sigan llegando noticias nuevas durante mucho tiempo"

Segunda reseña, de Manuel Pujante y para la revista La Galla Ciencia. Dejo el enlace aquí. 

sábado, 8 de noviembre de 2014

La fecha en la pizarra



Cuando escribo la fecha en la pizarra, a principio de clase, a veces dudo con el año y pregunto a mis alumnos, más que nada por hacerlos reír. Pero hoy me ha asaltado cierto pánico al considerar que, un día, mis alumnos puedan decirme una fecha cuarenta años en el futuro y yo sea ya un anciano; o aún peor, que los chicos pronuncien una fecha sesenta o cien años en el futuro y yo lleve de repente mucho tiempo muerto, y sea solo un espectro encerrado en esta aula, entre estas viejas paredes, tiza en mano, para la eternidad.





(Me pasó el martes, y lo anoté durante el recreo)

viernes, 17 de octubre de 2014

Conspiración de las palabras olvidadas




Estaría bien una conspiración en toda regla para volver a poner en circulación todas esas palabras olvidadas y desechadas por la Real Academia.

domingo, 5 de octubre de 2014

Terminar un relato como quien consuma un crimen


Querer terminar un largo relato con el que llevas tiempo enzarzado como si quisieras terminar con un viejo enemigo con el que llevas tiempo odiándote. 

No de cualquier forma, sino con un asesinato impecable, ejemplar. 

Y que te deje en paz ya de una vez.

sábado, 27 de septiembre de 2014

jueves, 25 de septiembre de 2014

Dos poemas de `Llegada a las islas´


TANGO MÁGICO

No se jugaban el pellejo y eran así todo lo felices que podían,
vivían junto a un puerto, lo cual facilitó una nueva historia
en que Edelmira llegaba temprano, y como tuvo diez minutos libres
fue al kiosco, compró flores y caramelos, después miró la hora,
cruzó el paso de cebra en dirección a un centro comercial
mientras él no encontraba aparcamiento y al abrir se topó con ese guitarrista
que tocaba canciones absurdas, sin sentido, y le echó unas monedas,
ella no terminaba de decidir su regalo mientras él olvidaba
un cuaderno y un tarro con pastillas, pero lo verdaderamente difícil
viene después de la noticia, dos horas más tarde:
en el baile, tras la cena, una mano detiene la navaja
de un impostor o de un infame, en todo caso
usurpador de la noticia siempre triste de la muerte,
aunque no se cumpla; un gacetillero refiere el caso
en un periódico de sucesos de la tarde, y en el cafetín,
entre tijeretazos entusiastas y ancianos que saben,
él le daba las gracias por llamar a menudo mientras
el telón de la historia se rasgaba y manaban ríos de ¿cordura y buen hacer?



ZARZA

Era fácil vivir aquellos días,
me pregunto cómo era y puedo verlo:
doy vueltas por la casa, iluminado
con esa luz vacía que es todo lo que tuve
y que aún me conserva, algunas veces:
borracho de palabras, como entonces
febril y agradecido,
lejos de mí, hablando por hablar,
brillando para nadie.


lunes, 8 de septiembre de 2014

Alejandro Hermosilla escribe sobre `Vigilia del asesino´


"Leí Vigilia del asesino escuchando The bitter pink de Los bichos y Badlands de Dirty Beaches, y pienso que hice bien. Porque Vigilia del asesino es furia y esquizofrenia y ruido. El retrato de un alma desorientada  y torturada desnudándose ante el lector y no tanto, creo yo, un viaje exterior (que también). Hay cientos de vibraciones y miradas múltiples reflejándose en un espejo que es destruido una y otra vez, conforme la voz poética se asoma y contornea y baila frente al lector. Libro-peonza, aullido perdido, distorsiona el lenguaje, hace que sus versos chirríen para crear una sinfonía lingüística muy parecida a la que consiguen ciertos grupos psicodélicos y psicóticos. Libro-drone, recorre los vericuetos del apocalíptico mundo moderno con aires de disco de post-rock y retortijones de vinilos de Suicide y Can. Removiendo conciencias, destrozando a trizas la realidad hasta conformar el retrato caleidoscópico y partido de una sombra -el yo poético- que rebuzna, cruje, mira y salta por todas partes sin dejar de estar ante todo en sí mismo. Espeluznado por su propia incapacidad. Atemorizado por un mundo que aprende a esquivar y desbrozar ante nuestros ojos pasando de víctima a asesino en un maremoto de versos que no se detienen ni ante la muerte. Desean matar a la dama de la guadaña y a la vida para construir un limbo en el que únicamente exista el tiempo de los artistas. El tiempo de los asesinos. Ese muro en que todos los mundos son destrozados y la tensión, la frustración y la corrosión se escuchan y experimentan muchos años antes de que aparezcan".

Alejandro Hermosilla en su blog Avería de pollosEn la misma entrada, escribe también sobre los últimos poemarios de Cristina Morano y de Juan de Dios García. Os dejo el enlace justo aquí.  


martes, 2 de septiembre de 2014

Llegada a las islas

Hace exactamente diez años, en el verano de 2004, escribí el núcleo central de este libro de poemas. Hoy, que comienza septiembre, me entero de que al fin verá la imprenta, que sale publicado ya mismo. 

Y ayer justamente me acordaba de él leyendo, y subrayando -y anotando en el margen que "¡Llegada a las islas!"-, en `Le ParK´ de Bruce Bégout: "Hay que decir que la situación geográfica de la isla favorece que nuestra disposición de ánimo se ocupe en dilucidar la verdad. Su aislamiento y su separación ofrecen, como si de un claustro eremítico se tratase, las condiciones previas a la pura exploración mental. La isla conforma una especie de cerebro objetivado. No sorprende, por tanto, que los ideólogos de la utopía hayan situado con frecuencia el resultado de sus elucubraciones en este pedazo de tierra aislada, al margen de los continentes y de los hombres. La insularidad agudiza la imaginación. Le proporciona un marco fijo y delimitado en el que proyectar situaciones ficticias(*). Su virtud separadora hace posible siempre un nuevo punto de partida. El aislamiento actúa como una página en blanco".

(*)Transcribo a continuación la segunda cita que anoté aquel verano, hace diez años, para que abriese este libro: "La simulación es la mejor arma para penetrar en la complejidad del mundo", Jorge Wagensberg.

(Definitivamente, creo en la magia, las casualidades y en los círculos que se cierran para volver a abrirse)
.

sábado, 30 de agosto de 2014

Un sueño



Esta noche he tenido un sueño extraño y me he pasado toda la mañana tarareando su banda sonora. Descendía por unas escaleras mecánicas, con mi hijo de la mano, hacia el espacio abierto en el corazón de un centro comercial que, conforme avanzaba el sueño, era también y sucesivamente un instituto de secundaria, el escenario de una comedia descerebrada de adolescentes de los años 80 y el de una película de terror. 


En uno de los rincones del jardín central hacia el que nos dirigíamos, Los Ramones tocaban "I wanna be sedated".



martes, 26 de agosto de 2014

Alberto Chessa escribe sobre `Vigilia del asesino´ y `Los monos insomnes´

Me escribió el poeta Alberto Chessa a finales de julio para comentarme sus impresiones sobre mis dos libros publicados este año, y su atención y su generosidad me dan tanta alegría que le he pedido permiso para reproducir sus palabras. 

Me hace ilusión, sobre todo, lo que comenta de mi poemario Vigilia del asesino, dado que está recibiendo bastante menos atención crítica que mi libro de relatos: 

"Con esa búsqueda asfixiante de un yo (una búsqueda dantesca por un infierno dividido no "en círculos sino en rotondas") hasta ser acaso "al fin nadie", me ha sacudido con sus composiciones tan arborescentes, con tanta "corporeidad" -como dices tú mismo de las ballenas-, capaces de dejar sitio en sí para lo uno y lo contrario, el sí y el no, la afirmación categórica seguida del verso que viene a refutarla, o incluso a veces la lidia en el mismo verso, como en este magnífico alejandrino: "Mi cuerpo es una casa y no me pertenece". Hay un eco whitmaniano en esa red abarcadora que lanzas para atraparlo todo".

Y esto es lo que Alberto opina de Los monos insomnes: "Admiro tu narrativa rítmica, imaginativa, en absoluto amilanada, con arrestos para plantarle cara a cualquier género o cualquier urdimbre con la que construir historias que nos suelen perturbar, desconcertar, irritar a veces; también a veces sonreír, pues hay un humor sardónico bien llevado y mejor expuesto. Hay lazos, como quizá no podía ser de otro modo, con la poética del [Vigilia del] asesino. El más evidente: la analogía cuerpo-casa que también aquí asoma la testuz ("Pensé que había invadido el espacio más sagrado para una persona, después de su cuerpo: su casa"). También la obsesión por la identidad, que se entrecuela incluso por las letras de Mavis Staples. Aplaudo, sobre todo, esa fina parodia de los relatos orientales, o mejor dicho orientalizantes, que es "Un sabio lee en las nubes". Y esa estampa soberbia, "Pasa un avión", que parece la paráfrasis de un cuadro de Magritte. Y, por supuesto, el brillante discurso apocalíptico, o distópico, a cuenta de La Manga-Las Vegas-Los Ángeles y la reproducción, de "Variaciones del fin del mundo" (qué gracia que el fin del mundo te dé hambre), que casi diría que tiene a ratos el mismo ritmo del tema de REM. Y, cómo no, el estupendo homónimo del título que engloba toda la colección".



miércoles, 23 de julio de 2014

Adolfo Belmonte de Rueda escribe sobre `Los monos insomnes´


A veces, uno tiene la suerte de conocer a través de las redes sociales a personas como Adolfo Belmonte de Rueda. Desde la mágica ciudad de Córdoba, Adolfo es un vigía insomne que permanece atento a toda la poesía y la literatura que se publica. Yo tengo la inmensa suerte de contarlo como lector: aquí os dejo un enlace a la generosa lectura que ha hecho de mi libro de relatos de Los monos insomnes. ¡Gracias, brotha!


sábado, 19 de julio de 2014

Telediario




Me ha parecido oírle decir a la presentadora del telediario que «Son datos recogidos por el Instituto Y Tú Más»




(Imagen vía Mycroft)

miércoles, 16 de julio de 2014

La desaparición de Kellermann


El cosmólogo Thomas Kellermann recibió una visita inesperada la noche del tres de diciembre de 1974. Su sirvienta habló de unos bisbiseos demorados, que ella pudo oír desde su dormitorio, muy cerca de la entrada. Tras media hora oyó que la puerta de casa se cerraba y no le dio más importancia, entendiendo que el viejo profesor regresaba a su dormitorio.
Así les explicó a los investigadores del caso. Dos semanas después, el anciano seguía sin aparecer. Solo entonces, los medios empezaron a prestar atención a una carrera menor, y muchas de sus teorías empezaron a discutirse por primera vez en las universidades y en los medios.
Y cuanto más se discutían, más conspiraba el cosmos por adecuarse a ellas.
Ahora que todos leían sus principios y teorías, por fin se entendían muchos movimientos misteriosos de la materia que no habían logrado ser explicados hasta entonces.
Todo encajaba en los papeles del desaparecido Kellermann.
Las estrellas y todo el universo se movían en homenaje a él.
Pero el investigador apareció una buena noche en un descampado a las afueras de su ciudad, sin guardar recuerdo de los meses que había sido dado por desaparecido.
Parecía con buena salud.
Y los distintos patrones y sistematizaciones que poblaban sus libros y sus apuntes dejaron de encontrar reflejo en el funcionamiento de la realidad. Nuevas apreciaciones y consideraciones devolvieron a sus diagramas, ecuaciones y concepciones a su diminuta condición previa.
Todos abandonaron y olvidaron sus teorías.

Ignorante de que durante un breve espacio de tiempo sus estudios habían determinado la gran sinfonía del universo, Kellermann vivió bastantes años más en su modesta laboriosidad, la felicidad de su vida solitaria y tranquila.


sábado, 12 de julio de 2014

Después de leer `Martillo´ de Alejandro Hermosilla


Una vieja tradición rabínica proscribe el ejercicio de la profecía para los menores de cuarenta años -es la edad, por ejemplo, con que Moisés o Mahoma se convirtieron en profetas-, y no puede ser casual que sea exactamente la edad con que Alejandro Hermosilla publica su primera novela, Martillo. Quizás parezca exagerado, pero Juan Francisco Ferré califica este libro en su prólogo de peligroso y yo ahora sé que no bromea. 

Conocí a Alejandro Hermosilla hace unos veinte años y ya me causó gran impresión. No conozco a nadie a quien no haya causado impresión conocer a Alejandro. Recuerdo una de nuestras primeras conversaciones, si no la primera, en las que Alejandro me dijo que tenía la necesidad urgente de ir al desierto, de perderse en él, de conducir su moto a través de la arena hasta encontrarse con alguien para detenerse, quitarse el casco y espetarle: 

-Je suis un écrivain.

Lo que en otros puede parecer impostura, en Alejandro nunca lo es. Es fieramente verdadero. Verdadero y fiero, temible, peligroso. Igual que el desierto. Quizás todo escritor de verdad es, en realidad, un profeta. Todo profeta nace en un desierto, y veinte años después Alejandro ha regresado de ese desierto -el desierto del Sáhara, el desierto de Yemen, el desierto de Omán, el desierto de México- convertido en escritor con esta novela alucinada, perturbadora, peligrosa.

Su principio da cuenta de las andanzas de un viajero -que no de un turista- por Marruecos, narradas de esa forma con que solo puede narrar unas experiencias quien las ha vivido, y que lo ha hecho para ser transformado por tales experiencias. Pronto van saltando todos los diques y el lector asiste a un torrente avasallador, hipnótico, terrorífico muchas veces, que esconde entre los meandros incansables de sus visiones la narración, el ensayo, la poesía y el delirio, la admonición apocalíptica -esto es, reveladora- desde un credo contradictorio y multiforme como los restos de un espejo destrozado a martillazos.

Son reconocibles, por momentos, las influencias de autores tan dispares como Mario Bellatin o William Burroughs. La brillante apropiación que hace de los personajes de H. P. Lovecraft -en la que se enlaza la historia de Abdul Alhazred, también conocido como el Árabe Loco y autor del terrible Necronomicón, con la de un español preso en Argel llamado Miguel de Cervantes- convierte además esta novela en una fastuosa, deslumbrante aportación al ciclo de los Mitos de Cthulhu.  Y serían solo algunas de las muchísimas facetas con que brilla Martillo: el autor no se ha detenido ahí, ni en sus influencias ni en las numerosas referencias culturales que cita, siempre desde su inteligente y razonada, pero sobre todo vivida, asimilación, para desarrollarlas, imbricarlas en su narración y hacer más poderosas y devastadoras las conclusiones de su visión del mundo, de la decadencia de nuestra vieja Europa, de la triste y secular incomprensión entre Oriente y Occidente.

Una voz poderosa y personal nos lleva finalmente, a ritmo de versículo y de revelación, de locura y de verdad, a esa rara experiencia que el texto literario produce como en la antigüedad debían de producirla los textos proféticos: el temblor y la transformación de quien está al otro lado de la palabra del profeta, justo antes de ocupar el centro mismo de esa palabra; aquel que escucha al loco sagrado y sospecha que, tras hacerlo, no volverá a mirar el mundo de la misma forma.

miércoles, 18 de junio de 2014

La fe de los niños superdotados


No hay actividad en la que el niño no manifieste su evidente superdotación, una vez se aplica a ella. Han sido hasta ahora disciplinas intelectuales, más que físicas, y a los padres solo les gustaría ver a su hijo salir un poco más a la calle, divertirse sin la ayuda de todos aquellos mamotretos inextricables para ellos y, en fin, que jugara como lo hace el resto de los niños. Así que, un buen día, le regalan una cometa. El niño asiste, con una incredulidad bastante poco propia de su edad, a la explicación de que tal artilugio vuela, de forma que sus padres terminan por conminarle a que, sencillamente, salga al jardín y la pruebe.

En efecto, una vez fuera, el niño corre y comprueba cómo el cordel se tensa: la cometa inicia el vuelo. Entusiasmado tras verla alcanzar gran altura, recoge la cuerda, la desanuda del extremo inferior del juguete y decide hacer volar un objeto más grande y espectacular. Anuda la cuerda a una esquina de la casa y corre, corre jardín abajo hasta que, por fin, la casa y sus cimientos abandonan con estruendo la tierra y se lanzan a volar, cada vez más alto. Los padres se asoman con miedo a una de sus ventanas, con vértigo y con miedo; tanto que acaban por precipitarse al vacío.

         Porque toda madre conoce mejor y de forma más instintiva al fruto de sus entrañas, es la madre quien comprende, justo antes de quedar maltrecha de muerte contra el suelo, que no era incredulidad aquello que su hijo había demostrado ante el juguete, hacía un rato, sino una razonable prudencia a la hora de depositar su fe en un prodigio manifiesto. El niño, por su parte, mira con consternación lo que queda de sus caras, la incredulidad que aún puede leerse en ellas. Y lamenta tanto la muerte de sus padres, que va a darse enseguida, como la falta de fe que demuestran, la que a él reprocharan y que ahora les condena. 



(Fotografía de Laurent Chehere)


lunes, 16 de junio de 2014

Muerto por pereza


Hubo una vez, en un país extranjero, un tipo bastante perezoso. Tanto, que por pereza se murió. Todos aquellos que lo conocían se encogieron de hombros con resignación, pues esperaban la triste noticia: sabedores de su indolencia, no podía sorprenderles el fatal desenlace.

El fallecido vio aquella luz de la que hablan todos aquellos que han estado al borde de la muerte. Sabía que debía encaminarse hacia ella y, sin embargo, estaba tan cansado… ¿No podría echarse una siesta en ese extraño lugar que se abre para aquellos que no tienen prisa por arrastrar sus tristes almas hasta la eternidad? Se sabe que los fantasmas no abandonan el mundo de los vivos por alguna tristeza irreparable, pero nunca se había oído el caso de nadie que quedara atrapado en ese limbo terrible por pura y simple desgana. 

Y en el cementerio donde reposaba su cuerpo, el sepulturero no iría nunca a delatarlo, escrupuloso en su muy profesional respeto por los asuntos de sus clientes, los muertos; pero los espíritus residentes sí montaron en cólera, pues era inconcebible que alguien se burlara de la muda gravedad de la muerte con tales, estrepitosos ronquidos.


sábado, 14 de junio de 2014

`Cambio climático´ de Cristina Morano





La belleza terrible, la lucidez desoladora de la poesía de Cristina Morano. Vendrán más lecturas de su nuevo libro, de la primera me ha impresionado, entre otras cosas, la perfecta descripción de ese secarral que en Murcia llamamos hogar, y que conforma nuestro carácter tal y como, según el 98, el paisaje castellano conformaba la esencia del español. Un siglo después, estamos más cerca de Ballard, de la destrucción final, del desierto definitivo y posnuclear. Como escribe Cristina ante la futura colonización de otros planetas, en el epílogo: "Id vosotros y destrozadlos también, yo me quedo aquí, desenchufada, con los animales y las tormentas". Y al final de uno de los poemas: 



No. No me incluyáis entre los que siguieron 
su Palabra. No repetiré el gesto de los ganadores. 
Rebajas de verano. Versos blancos. Espigas. 
-Lloverá durante cuarenta días y cuarenta noches, 
construirás un arca. 
-No.

viernes, 13 de junio de 2014

Lectores que te dan alegrías


Y lo mejor es la compañía con la que pone mi libro: autores que admiro. Mario Crespo es el único a quien aún no he leído, pero hace tiempo que le tengo ganas y va a caer en breve. Y bueno, que a Marina Perezagua no la admiro, sino que la idolatro.

martes, 10 de junio de 2014

Walter Benjaminnet

"El más europeo de los bienes, esa ironía más o menos clara con la que la vida del individuo pretende desarrollarse y transcurrir al margen de la vida de la comunidad donde ha ido a parar"; leo esta frase en uno de los fragmentos de Calle de dirección única y me pregunto qué pensaría Walter Benjamin de las redes sociales, pero luego vuelvo al primer fragmento que abre el libro y se disipan mis dudas cuando leo allí que "la actividad literaria verdadera no puede pretender desarrollarse en el que es su marco literario; eso es, al contrario, la expresión más habitual donde se muestra su esterilidad".


lunes, 2 de junio de 2014

De bailar y de hojaldres


Desde las ocho y media de la mañana corrigiendo exámenes y, en mitad de una pausa para echar un cigarrillo, a las nueve de la noche, que se te ocurra un cuento, el inicio y todas las frases que le siguen en estricta e imparable cadencia: frases y sorpresas, frases y sorpresas; escribir ficciones como quien va rellenando un gran pastel de hojaldre.

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Fabular es bailar con todo lo que uno ignora todavía de sus personajes.



domingo, 1 de junio de 2014

sábado, 31 de mayo de 2014

Carlos Frontera escribe sobre `Los monos insomnes´ en Facebook



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Alegrías que me dan los lectores de mi libro Los monos insomnes, en esta ocasión un autor cuyos estados de Facebook me encantan, Carlos Frontera.


jueves, 29 de mayo de 2014

Extrusión


Espiando el material didáctico de compañeros de otras asignaturas, aprendo palabras nuevas y fantásticas tales como "extrusión". Planeo servirme de esta palabra en cuanto me sea posible, pero sin empeñarme en exceso, para culminar la operación, si se diese finalmente, sin violencia. Extrudir el lenguaje.

miércoles, 28 de mayo de 2014

La desaparición de Kellermann


Ayer por la noche, y después de muchos meses sin trabajar tal género, se me ocurrió el principio de un microrrelato. Exactamente, se me ocurrió su  primera frase: "El cosmólogo Thomas Kellermann recibió una visita inesperada la noche del tres de diciembre de 1974". 

Una sirvienta oye los bisbiseos del encuentro desde su dormitorio, próximo a la puerta de entrada, pero poco más puede relatarles a los agentes que investigan la desaparación del profesor. Pensando, así, en el resto de detalles a los que lleva de forma natural el primer hilo del que estoy tirando, pronto hallo un blanco definitivo hacia el que disparar los elementos que ya tengo de la historia. Es decir, que se me ha ocurrido el final. Creo que va a desbordar los estrechos cauces genéricos del microrrelato, aunque tampoco creo que vaya a ser una historia demasiado larga. 

Apuro el cigarrillo en la terraza de casa, uno de los lugares predilectos de mi inspiración, y miro la hora: las dos de la mañana. Como suele sucederme desde hace meses, no tengo tiempo para anotar la historia, solo ahora, al día siguiente y por la tarde, le robo unos minutos a la corrección de unos exámenes que debo terminar para mañana y escribo esta historia de cómo no escribí esta historia, por no olvidar los detalles -sí recuerdo la fecha exacta de esa visita inesperada, pero temo haber variado ya ligeramente el nombre del cosmólogo desaparecido. 

En todo caso, hoy ya no podría haber escrito esta historia en forma de microrrelato, porque el momento del chispazo en que podía haber improvisado el resto de detalles en torno al esqueleto narrativo que aún recuerdo ya ha pasado. Y pienso también que escribir esta anotación me ha llevado más tiempo del que habría necesitado para devolver la historia del pobre Kellermann, con un poco de esfuerzo por mi parte, un poco más de inspiración, a su primer destino original, breve y modesto, sí, pero también el verdadero y legítimo.


lunes, 26 de mayo de 2014

Daniel López García escribe en `La tormenta en un vaso´ sobre `Los monos insomnes´

"En los cuentos de José Óscar López el escritor desarrolla una narrativa en la que la ficción se construye en la medida exacta en la que avanza la lectura [...] El lector asiste a un cuestionamiento de la realidad de partida para profundizar en la reescritura de una nueva dimensión emocional del contexto que habitan. Si han visto las películas de Michael Gondry, a mí me recordó a ellas."

Creo que, de todas las críticas que se han hecho hasta ahora de mi libro, es la que más me ha sorprendido al aventurar un nexo común para todos los relatos -y no solo me ha sorprendido, sino también convencido-. Toda la reseña aquí.


martes, 6 de mayo de 2014

Rubén Castillo Gallego escribe en la revista `Quimera´ sobre `Los monos insomnes´

"Docena de historias de muy difícil clasificación [...], las propuestas que José Óscar López nos lanza son tan eficaces como perturbadoras. [...] De todas estas extrañezas surge un dibujo magnético, que atrapa y cautiva con sus tentáculos de niebla [...]. Siento una especial predilección por la titulada "Para engañar a la muerte", que fluye y avanza con una estructura de cinta de Moebius, tan complicada de construir como gratificante a la hora de leer, y que demuestra la maestría técnica y literaria de José Óscar López". 


Emocionado con la reseña a página entera que de mis `Los monos insomnes´ ha escrito Rubén Castillo Gallego para la revista `Quimera´, en el número de mayo de acaba de salir.