jueves, 24 de septiembre de 2009

Tildes, tildes, ¡tildes!



Igual que se fueron, vuelven. Es placentero, sentirlas ahí arriba. Sentir mejor el suelo, así, bajo su peso.

Atando a las volátiles vocales al suelo de la línea. Un cielo y luego un suelo: que sientan ambas cosas, las vocales, cuando las reconduzco a este redil momentáneo. Pasasteis demasiado tiempo con ese aspecto de bobas que da tener la boca abierta demasiado tiempo. Tanta abertura insulsa, las tildes la modulan. Alean esa fuerza.
Son, con ellas, monóculos inversos. Le dan a las vocales aires de mundo y sofisticación. Le dan pautas, propósitos.

Trueno de la vocal. Que la ilumina

Yo creo que es la venganza a la que me han sometido por querer sujetarlas en periodos más estrictos. Periodos métricos. Pero ya no más, amigas. Releo lo que acabo de escribir y localizo un heptasílabo. Fuera heptasílabo.

Relámpago del orden, sé benigno.

Me acaba de salir otro endecasílabo. Pero ellas lo han querido así. A partir de ahora, son ellas quienes deciden: haced lo que queráis, hermanas.

Pastad sin sujeción, libres.

3 comentarios:

M dijo...

(abro interrogación)Y de septiembre? ()Qué me dices de septiembre? (aparte de un poema y dormir junto al agua).

tropovski dijo...

Te lo digo dos entradas m´´as abajo. Donde dice no s´´e qu´´e de Jacques Lacan.

¡Demonios, las tildes! Vuelven a fallarme, acabo justo ahora, mientras te respondo, de descubrirlo -no es broma. En fin, que pastan libres, aqu´´i. Qu´´e le voy a hacer.

Volver´´an cuando quieran. Vuelve, t´´u tambi´´en.

Jose Luis dijo...

Este tío está como un puto cencerro!
Hablando de paranóias persecutorias (en este caso musicales, no ortográficas), vean este video:
http://www.youtube.com/watch?v=rnv_wDWwD7c

Sigan con bien.
JLM