Pues sí, dondiego, exacto. ¡Cómo me ves venir! ¡Prácticamente, es presciencia! Lo digo porque acabas tu comentario con la misma palabra con la que yo acabo el siguiente minicuento que quiero extraer de mi libretita/subir ahora -y que haré en cuanto encuentre el hueco en mis otros deberes-: la palabra "muertos".
"Elimínese la sabiduría, rechácese la inteligencia, y las gentes obtendrán cien veces más beneficio. Elimínese la benevolencia, rechácese la rectitud, y los hombres retornarán a la piedad filial y al amor. Renúnciese a la industria, arrójese el interés, y no habrá ya bandidos ni ladrones. Pero estas tres razones, tomadas como normas, serán insuficientes. Mejor es que el hombre actúe libremente, es menester que sepa a qué atenerse: ser modestos por fuera y conservar la simplicidad interior, ser menos interesados y con escasos deseos".
"Eliminado el estudio, ya no hay preocupaciones. Entre un respetuoso sí y una bronca respetuosa, ¿cuánta es la diferencia? Entre lo hermoso y lo horrendo, ¿dónde está la diferencia? Los demás me temen, mas también yo no puedo dejar de temer a los demás. ¡Cuán grande es su vaguedad, que no conoce límites! Desborda la multitud de alegría, como si participara en el banquete del sacrificio y de la ofrenda, como cuando sube a las terrazas de primavera. Yo, en cambio, indiferente de nada me preocupo, cual recién nacido que aún no sabe llorar. Sin ánimos, como quien no tiene a dónde ir."
3 comentarios:
No es que me sienta místico, es que me siento agotado.
Copón, qué mal cuerpo me has dejado. En ocasiones veo muertos.
Pues sí, dondiego, exacto. ¡Cómo me ves venir! ¡Prácticamente, es presciencia! Lo digo porque acabas tu comentario con la misma palabra con la que yo acabo el siguiente minicuento que quiero extraer de mi libretita/subir ahora -y que haré en cuanto encuentre el hueco en mis otros deberes-: la palabra "muertos".
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