lunes, 10 de agosto de 2009

Dos poemas de Camilo de Ory




HE SIDO UNO DE ELLOS



Yo los miro jugar con el respeto
absurdo con que todos los adultos
contemplamos los juegos de los niños.
En la risa inocente
de los niños
late el presagio de lo inevitable.
Crecerán hasta ser algo peor.
Lo llevan en la sangre y es probable
que la letra no llegue a entrarles nunca.

He sido uno de ellos. Los conozco.
Sé que muchos aceptan cigarrillos.
Algunos no controlan sus esfínteres
y todos se declaran insolventes.
Lo lógico sería sentir miedo:
yo nunca les dirijo la palabra.


(De Por qué solo beso a las estatuas)



NADIE EN EL ESPIGÓN


En este punto un mundo
invade el otro mundo.
(Me resisto a creer
que el mar sea otro mundo.)

Nadie me dio jamas un primer beso
aquí. En estos tiempos
los besos nunca son primeros besos.
Miro morir las piedras
que dejan de ser piedras.
Miro pasar los barcos,
despacio, como barcos.

Las olas se repiten
como si fueran olas.
El mar, por repetido,
deja de ser hermoso.
Estas rocas permiten
que andes hacia la nada
y que entres sin entrar
en el mar que no cesa
de ser mar, de ser nada,
que siempre se repite.


(De Lugares comunes)