martes, 29 de enero de 2008


(27 de octubre de 1911)



El camerino que tienen detrás del escenario es tan estrecho que, cuando uno se encuentra casualmente de pie ante el espejo, tras la cortina de la puerta que da al escenario, y otra persona quiere pasar al otro lado, uno tiene que levantar dicha cortina y, contra su voluntad, mostrarse por un instante al público.



Franz Kafka, Diarios


(traducción de Andrés Sánchez Pascual, Random House Mondadori)

miércoles, 23 de enero de 2008

Historia, narración, revuelta


"Una narración reduce la historia a relato y, si es conducida desde un cierto "afuera", crea una categoría temporal nueva y por lo tanto desconocida".


"Tarde o temprano, toda revuelta acaba en una obra de ficción".


"Un héroe -o, a decir verdad, una víctima- surge de pronto de la discreción de la vida cotidiana para expresar la oposición arbitraria entre el tiempo y la presencia humana".



Joseph Brodsky, prólogo a Una tumba

para Boris Davidovich de Danilo Kis

lunes, 21 de enero de 2008

Momentos definitivos de la historia de la literatura




[Marzo de 1911: interesado en la teosofía, Kafka decide visitar a su fundador, el Dr. Rudolf Steiner, quien en ese momento está dando una serie de conferencias en Praga:]


¿Así que es usted el Dr. Kafka? ¿Hace mucho que se interesa por la teosofía? Pero yo me apresuro a pronunciar el discurso que llevo preparado: siento como una gran parte de mi ser tiende a la teosofía, pero al mismo tiempo le tengo un miedo enorme. Temo de ella, en efecto, una nueva confusión, que para mí resultaría muy desagradable, pues ya mi desdicha actual se debe únicamente a la confusión. Esa confusión consiste en lo siguiente: mi felicidad, mis capacidades y toda posibilidad de que yo sea útil de alguna manera están desde siempre en la literatura. Y sin embargo en ella he vivido situaciones (no muchas) que en mi opinión están muy cerca de los estados de clarividencia descritos por usted, señor doctor; durante estas situaciones yo habitaba completa y totalmente en cada una de mis ideas, y hacía realidad cada una de mis ideas, y en esos momentos me sentía no sólo rozando mis límites, sino los límites de lo humano en general. Lo único que faltaba en esas situaciones, aunque no del todo, era la serenidad de la fascinación de la que a buen seguro goza el clarividente. Eso lo deduzco del hecho de que mis mejores trabajos no los he escrito en esos estados. -Ahora bien, el caso es que no puedo entregarme por completo a esa actividad literaria, como tendría que ser, y no puedo hacerlo por diversas razones. Dejando aparte mis circunstancias familiares, yo no podría vivir de la literatura, a consecuencia de la lentitud con que van surgiendo mis obras y de su singularidad; además, también mi salud y mi carácter me impiden entregarme a una vida que en el mejor de los casos sería incierta. De ahí que me haya buscado otra ocupación. Ahora bien, esas dos profesiones son totalmente incompatibles entre sí y no es posible ser feliz con ambas al mismo tiempo. El más pequeño triunfo en una de las dos tiene como contrapartida un desastre en la otra. Si una noche escribo algo bueno, al día siguente en la oficina estoy que ardo y soy incapaz de hacer nada a derechas. Ese continuo vaivén me resulta cada vez más desagradable. En la oficina cumplo aparentemente mis deberes, pero no mis deberes interiores, y cada falta a mis deberes interiores se convierte en una desdicha que ya nunca podré sacudirme. ¿Y cómo sumar a estas dos aspiraciones inconciliables una tercera, la teosofía? ¿No se convertirá en un obstáculo por ambos lados, y no será obstaculizada ella también por ambos lados? ¿Podré yo, que ya actualmente soy tan desdichado, llevar a buen término las tres? He venido, señor doctor, para preguntarle, pues imagino que, si usted me tiene por capaz de ello, podré realmente echarme esa carga a los hombros.

El Dr. Steiner escuchaba con mucha atención, pero, por lo que parecía, sin observarme lo más mínimo, pendiente sólo de mis palabras. De vez en cuando asentía con la cabeza, cosa que aparentemente le ayuda a concentrarse mejor. Al principio lo incomodó un moqueo silencioso, los mocos le salían por la nariz, se introducía continuamente el pañuelo hasta bien adentro de la nariz, con un dedo en cada uno de los agujeros.



Franz Kafka, Diarios

lunes, 14 de enero de 2008

Hasta siempre, maestro


ÉGLOGA


Me eduqué en una comunidad religiosa
que contaba con monjas muy inteligentes.
Los jueves se exhibían en los claustros.
-Dame la manita,
les decían los visitantes
ofreciéndoles bombones y monedas.
Pero ellas no daban nada: al contrario,
pedían continuamente.

En domingo tocaban las campanas.
Era hermoso mirarlas, tan lustrosas,
lamiéndose los velos cuando en marzo
el sol de mediodía presagiaba tormenta.

Había una, sobre todo, que era muy cazadora.
Perseguía a las niñas más allá de las tapias
y las traía sujetas por el pelo
hasta los breves pies de la madre abadesa.

Al caer la tarde paseaban
por una carretera sombreada de chopos.
Se cruzaban con carros y rebaños,
caminaban ligeras, y el murmullo
de sus voces
el viento lo llevaba y lo traía
volando por los campos
entre esquilas y abejas,
como un tierno balido gregoriano.

Si oían a lo lejos la bocina de un coche,
se dispersaban hacia las cunetas,
ruidosas, excitadas y confusas.

Cuando el aire
quedaba limpio de polvo y estrépito,
se las podía ver, al fin tranquilas,
picoteando moras en las zarzas.

A la hora del ángelus,
fatigadas y dóciles,
ellas mismas volvían a las celdas,
como si las llevase del rosario
-tironeando dulce y firmemente-
la omnipresente mano de su Dueño.


Ángel González


(Acabo de enterarme a través de la blogosfera que Ángel González ha muerto. Hasta siempre, maestro)

viernes, 11 de enero de 2008

La venganza de Mark E. Smith

Ayudado por Mouse on Mars: ¿Quién dijo LCD Soundsystem?


Unas rimas que olvidé comentar hace dos meses




Unas rimas que me hubiera gustado escribir, yo mismo, dentro de dos meses:


"Si te llevas mal con las cometas
recuerda cuando te crecieron las tetas"


"Un oso panda en el salón
se está comiendo el pantalón"


(De "El cartero", en Ortopedias bonitas, Manos de Topo)

miércoles, 9 de enero de 2008

Filtrando el ruido



"Jesus and Mary Chain, con su Psychocandy, fue el primer grupo que dejó la lavadora puesta mientras grababa"

(Julián Ruiz en Radio 3, hace diez años)


"-¿Qué es exactamente lo que te gusta de Psychocandy?
-Suena como una aspiradora con un ritmo. De hecho, como una cafetera exprés con un ritmo.
-Y...
-Tiene canciones sobre motos y chaquetas de cuero.
-Vale.
-Y de amor.
-¿Algo más?
-Ya está."

(Stephin Merritt, de The Magnetic Fields, entrevistado por Ferran Llauradó en Rockdelux, ayer)


PS: No logro dormir ya, a estas horas, así que escribo esto tras poner la cafetera y esperar a que salga el café. Después a pasar la aspiradora y poner la lavadora. Dejaré para esta noche el soñar con motos y chaquetas de cuero.

PPS: Atención al batería oculto tras los hermanos Reid y los mechones de pelo: ¡Bobby Gillespie, de Primal Scream!

El día que no dejé de leer el Rockdelux

Este año Rockedelux vuelve a acertar con una lista de lujo para guiarnos a través de lo mejor del año, quiero decir que talmente de acuerdo con Panda Bear porque retoma el ruido allá donde lo dejó Brian Wilson con su Smile, y sobre todo el último de Animal Collective, grupo que ya despertó mi atención con sus anteriores discos pero que con el último me tiene hipnotizado hace semanas.
¿Pegas? Para el tercer puesto, y ya puestos con el dub, me quedaría con Disrupt, grupo que ni sale entre los cincuenta elegidos, antes que con Burial. Y a Robert Wyatt lo pondría algo más adelante que en el número once -aunque la revista ya eligió con toda justicia su disco anterior como mejor del año, hace dos o tres.

Una amiga, que lleva sufriendo mi hipnosis animal sin participar del todo del colectivo con heroica tolerancia, me acompañaba mientras compraba la revista. Cuando vio el primer puesto se reía: "Sin duda que sois tal para cual, la revista y tú. ¿A qué disco habrán elegido como mejor nacional?" "Yo creo que al de los Planetas", aventuré. Cuando llegamos a la página correspondiente se quedó de piedra.

Aquello de los taquiones, supongo. Ahora iré apagando mis resonancias a ver si supero la velocidad de la luz un rato y echo una siesta no pétrea, sino etérea, que la vuelta al madrugón me tiene de bajón.