sábado, 16 de enero de 2010

Se pretende infernal




Baudelaire y ese ritmo escolar de la expresión de sus versos, como de cartilla demoníaca.

Baudelaire, empollón de la clase que escribe letanías de un mundo imaginado -se pretende infernal.

Lo que en Poe es ciencia, en Baudelaire es escolástica.

3 comentarios:

El cuentacuentos dijo...

Baudelaire tradujo a Poe, y lo purgó de mucha retórica.

Qué cosas...

Ángel Paniagua dijo...

¿«ritmo escolar de la expresión»... «cartilla demoníaca»...?

No me puedo creer que digas esto en serio... precisamente tú, José Oscar...

tropovski dijo...

Sí, Cuentacuentos: paradójico. Como te comentaba ayer, voy a expresar de forma más extensa esta impresión, en breve.

Amigo Angel: es una hipérbole evidente, lo que afirmo en esta entrada: no te lo tomes tan en serio -Baudelaire, es evidente, me entusiasma-, aunque algo -o mucho- de eso que citas entre comillas y que despierta tu incredulidad sí veo en sus letanías infernales o en sus descripciones de la parte más sórdida del París de su tiempo (me remito a lo que prometo a Cuentacuentos).

El mismo Baudelaire era bastante irreverente con aquello que adoraba. Permíteme, Angel, que yo, pequeña mosca lectora tras la ventana sigloveintiunera, lo sea también: creo que a Baudelaire le va a traer bastante al fresco mi irreverencia.