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jueves, 23 de noviembre de 2017

sábado, 26 de noviembre de 2016

Poesía: saldos, débitos y créditos


El poeta joven piensa que publicar mucho aumenta su saldo, pero pronto descubre que solo aumenta su débito y crece el riesgo de su crédito.


domingo, 3 de julio de 2016

sábado, 2 de julio de 2016

La verdadera caja de Pandora fue la metáfora



La verdadera caja de Pandora fue la metáfora. Una metáfora rota bastó para la fuga irreparable. Y así las vasijas del significado se transformaron para siempre en las vasijas del birlibirloque. 



miércoles, 16 de diciembre de 2015

Construir un gato


"El poema trata de construir un gato", escribe como respuesta en su examen una alumna de 1º ESO, confundiedo "construir" por "describir", y de esa forma uno recuerda el salvajismo maravilloso, la inocencia correcta -la única verdadera: siempre del lado B, realizando de verdad la sustitución en la metáfora de A por B- con que los niños viven la poesía.

*

 La metáfora como puente y metáfora-comprensión/fuga. La metáfora como huida de la metáfora: "No tendrás tiempo para la poesía, sino para lo que es en realidad", Jack Kerouac.

martes, 23 de noviembre de 2010

Al fin, el frío


"Ahora que el invierno está próximo, el cuerpo rehúye las calles pero la mente las busca con alivio, feliz de haber dejado atrás el embotamiento del verano", escribe Jordi Doce en "Invernal", última entrada de su blog. "Cuerpo y mente prefieren estaciones distintas", continúa, y remata un poco más adelante: "El invierno es para él, desde hace mucho, el espacio para el juego del pensamiento". Lo primero que pienso es en la extraña, por dilatada, duración en nuestras latitudes del verano. Hace tiempo que me pregunto cuándo dejó de ser el verano, para mí, la estación ansiada; la estación del éxtasis, valga el oxímoron.

Pero esta tarde he estado echando un vistazo a todos los poemas que he ido rescatando de mis cuadernos, estas últimas semanas, y que he compuesto desde principios del verano pasado. Y me he sorprendido mucho. Nunca he compuesto, creo, poemas de una manera tan unitaria. Tampoco esperaba un libro, porque creo que tengo un (breve) libro, sino tan solo un montón de versos dispersos. Es, eso sí, un conjunto de poemas extraño, pero que tiene la capacidad de sorprenderme, porque es como si lo hubiera escrito otro. Como si las imágenes se hubieran ido construyendo sin mi ayuda, esquinando un sentido que ni les pertenece ni, claro está, me pertenece nunca a mí. Como si lo hubiera escrito otra persona mientras yo, durante todo ese calor, sencillamente, hubiese estado ausente.

Vuelvo a las palabras de otro, porque las palabras de otro son las que mejor explican lo que uno quiere explicar, cuando debe o quiere explicar algo. En la revista on-line Filosofía para llevar, y cuando se le pregunta por el sentido de la vida, Félix de Azúa afirma: “La religión ha desparecido, tiene una función privada. Una función privada, prácticamente como la sexualidad. […] ¿Ciencia? La ciencia, qué voy a decir, se ha convertido en una especie de efecto de atracción de inversiones a través de enormes compañías. Lo que funciona como ciencia, Hawkins, etcétera, son efectos mediáticos. […]Y [el] arte lleva el mismo camino. El camino no sólo de desaparecer sino un poco de convertirse en la representación de su propia desaparición. Si estos tres grandes mecanismos acaban deteniéndose, estaremos viviendo por primera vez en una sociedad que no tiene recursos de significación, recursos de sentido. Y ahí se abre una incógnita apasionante. El experimento de vivir en una sociedad que no sólo carece de sentido o significaciones sino que en cierto modo se sustenta sobre eso, una sociedad asumidamente nihilista, es un experimento fantástico. […] Ése es el desafío ahora, el desafío es ese: ¿Podemos o no podemos subsistir por nosotros mismos, sin ayudas externas?”.

Pienso en ese libro, otra vez, y sí, es como si lo hubiera escrito otra persona. Mientras yo me ausentaba durante ese calor. Pero también pienso que escribir esos poemas no ha sido mi forma de ausentarme, de irme a un rincón apartado, por así decir, para escribirlos. Sino que era, exactamente, en esos lapsos en que los anotaba en mis cuadernos, cuando yo me ausentaba de verdad.

sábado, 9 de octubre de 2010

Carlos Martínez Rivas: la poesía o donde A es siempre B y B es A



Salvo casos únicos como los de Rimbaud, que borran los rastros que dejan no sólo a su espalda sino también hacia el trecho que les aguarda –y nos aguarda, aún, a nosotros- ahí delante -y quedan así como fulgurantes singularidades-; salvo estos casos únicos, en la historia de la poesía, el resto de los poetas importantes, todavía genios de la poesía, suponen goznes y eslabones entre la poesía que les precede y la poesía que vendrá: así Rubén Darío, a finales del siglo XIX y comienzos del XX, de forma notoria, y así, de forma más secreta y en la segunda mitad del siglo XX, Carlos Martínez Rivas: eslabón y gozne entre Rubén Darío y todo lo que sucederá en la poesía en español tras las vanguardias y el (falso) sueño del fin de las vanguardias, en la segunda mitad del siglo XX.

Parménides soñó con el lenguaje de los inmortales: sin separación entre el significante y su significado, entre ambos elementos existiría una relación de inmediatez absoluta, sin vacilación o fractura. Esta lengua divina es la lengua de los poetas, dadora de forma como el sueño, performativa sin necesidad de denotar: lengua que crea el mundo a cada instante –a cada vuelta, en cada verso. Antes que la palabra lógica y su fractura, el corte de su taxonomía y su razón, en la palabra mítica A es siempre B de manera inmediata; decir A es, de forma efectiva, decir B. Es una efectividad de la que sólo goza la poesía, y quizás por eso la admirarán siempre de esa manera extraña, entre fascinada y expulsadora-de-la-república, aquellos que trabajan desde el otro lado –el lógico- de la palabra: los filósofos.

Leo a Carlos Martínez Rivas y encuentro raros milagros de la expresión poética diseminados por sus libros La insurrección solitaria y Varia, reunidos por Visor en un solo volumen: creación inmediata, imposible fulgor de lo que no existía. Cuando la discursividad aparece, es de manera aparente, quizás como parodia. También pienso un instante en los poemas que me gustan menos, pero soy incapaz de enjuiciarlos: sospecho que ellos lo harán conmigo, y con mi mundo, en una relectura futura. Y ansío la desclasificación, esto es la publicación, de todo el material que Martínez Rivas dejó sin publicar, al morir.


Transcribo aquí, de Varia, el siguiente poema:



VERSIFICAR




Verificar Fijar Comunicar.

Verificar:

Hacer y ver lo verdadero.


Fijar:

Dar la imagen. La exactitud del hecho.


Comunicar: trato directo.
Del dicho al hecho sin trecho.


FUNCIÓN DEL VERSO