jueves, 13 de agosto de 2009
miércoles, 12 de agosto de 2009
Enseñame, invisible
Taller de escritura
Elimina todo lo que sobra en tus dos minirelatos. Quedate solo con lo que mas te gusta; unelo todo durante un tiempo, a ver que pasa.
Voy.
(Ilustracion de Fernando Fernandez)
martes, 11 de agosto de 2009
Enseñame, invisible
Es como un viento. Dentro de los limites de los reinos del sueño.
Es un viento que baila. Junto a los maniquies.
Enseñame, invisible.
Pasos de baile. Ahora. Exijo. Verlos. Pero no: me darian pavor mis compañeros en el baile.
Es solo fantasia, por pasar todo este tiempo solo.
Ya paso todo, pienso.
Y bailo.
lunes, 10 de agosto de 2009
Una entrada que quise subir hace dos semanas
Decidi que podia ser el calor. Me paso hace dos o tres semanas, cuando era mayor la sensacion de agobio por la temperatura. Quiero decir que a estas alturas de verano quizas ya no lo pensaria, porque quizas a estas alturas siento el agobio ya como algo natural, y el calor como una mera consecuencia de ese agobio.
Recuerdo a aquel escritor del XIX que afirmaba el determinismo del clima sobre los pueblos. Recuerdo su idea, no su nombre. ¿Von Humboldt? Pienso tambien en esa extraña reversibilidad de las causas y las consecuencias.
Pienso que no deberia abrir ningun libro o tebeo mas si es de tapa dura. Y luego no pienso: fantaseo. Imagino un calor perpetuo que destruye cualquier libro una vez es abierto; imagino pueblos expuestos a un sol cercano y constante, culturas que atesoran sus libros sin abrir: miles y miles de volumenes que solo seran abiertos cuando llegue el final de ese calor, cuando se derrumbe sobre ellos la proxima glaciacion, y bajo los hielos, que son causa y consecuencia -bienvenid@s-, descansen los restos de la raza humana. Con sus libros intactos, perfectamente encuadernados: sin abrir para siempre.
PS: Eh, tio, Tropovski: ¿No seria mas facil ponerte en casa EL PUTO AIRE ACONDICIONADO?
-En cuanto me mude, tio. No me agobies.
Dos poemas de Camilo de Ory

HE SIDO UNO DE ELLOS
Yo los miro jugar con el respeto
absurdo con que todos los adultos
contemplamos los juegos de los niños.
En la risa inocente
Crecerán hasta ser algo peor.
Lo llevan en la sangre y es probable
que la letra no llegue a entrarles nunca.
He sido uno de ellos. Los conozco.
Sé que muchos aceptan cigarrillos.
Algunos no controlan sus esfínteres
y todos se declaran insolventes.
Lo lógico sería sentir miedo:
yo nunca les dirijo la palabra.
(De Por qué solo beso a las estatuas)
NADIE EN EL ESPIGÓN
En este punto un mundo
invade el otro mundo.
(Me resisto a creer
que el mar sea otro mundo.)
Nadie me dio jamas un primer beso

aquí. En estos tiempos
los besos nunca son primeros besos.
Miro morir las piedras
que dejan de ser piedras.
Miro pasar los barcos,
despacio, como barcos.
Las olas se repiten
como si fueran olas.
El mar, por repetido,
deja de ser hermoso.
Estas rocas permiten
que andes hacia la nada
y que entres sin entrar
en el mar que no cesa
de ser mar, de ser nada,
que siempre se repite.
(De Lugares comunes)
sábado, 8 de agosto de 2009
Tres fragmentos de Cyril Connolly

Esta mañana vuelvo a toparme aqui -blog de Francisco Machuca- con Cyril Connolly, y leo esta cita: "Es hora de cerrar los jardines de Occidente y desde hoy un artista será juzgado sólo por la resonancia de su soledad o la calidad de su desesperación". Vale, me digo, hoy no hay mudanza: toca paseo por la libreria. Decido ir a una situada en unos centros comerciales: lo suficientemente lejos como para no caer en la tentacion de ir a la casa nueva a adelantar trabajo. Pero claro, en unos centros comerciales hay mas tiendas, aparte de librerias -de una, y gracias, libreria-; por lo que acabo llevandome tambien cosas para la nueva casa. Y perdiendo el resto de la mañana y el principio de la tarde deambulando por los altares del choping.
Tambien le he preguntado a una dependienta de una jugueteria si tenian el juego de El imperio Cobra. Era de mi edad, pero no lo conocia. Le explico que es de los ochenta, aunque vi en Internet que hicieron una edicion hace no mucho. "Yo es que me hice friky mas tarde. Bueno, miento: vestia al Mazinger de mi hermano con las ropas de la Nancy", me explica.
Asi que vuelvo a casa. Con el libro de Connolly en la saca.
Y esta tarde, al fin, me tumbo dispuesto a quedarme quieto y bien guarecido el resto del dia. Seguir con mis lecturas pendientes, ver alguna pelicula esta noche. De momento, he pensado, seguir tumbado aqui; sin moverme demasiado. Miro de reojo el libro de Connolly, que he situado cerca, y no me resisto a cogerlo. Estoy a la mitad de otras lecturas, asi que me digo: abro al azar el libro y me llevo una muestra de lo que escribe. Solo eso.
Asi que abro al azar. Y leo lo siguiente -no me resisto a transcribirlo, tras las carcajadas mias acompañando a las del personaje; si no les apetece leerlo les dejo aqui otra pequeña cita, que puedo leer ahora, sentado al ordenador, en la pagina contraria a aquella que transcribo: "Ahora me veo obligado a admitir que la ansiedad es mi condicion natural, ocasionalmente interrumpida por el trabajo, el placer, la melancolia o la desesperacion".
Y leo lo siguiente, decia:
"Un joven que deseaba casarse le pidio consejo a su tio, un viejo cortesano de los tiempos del principe Eduardo. "Nadie querra casarse contigo tal como eres ahora
-dijo tio-. Debes adquirir cierto lustre, tu propio aroma especial. Compra una casa, aprende sobre mobiliario y pintura, consigue los libros recientes, escucha musica, descubre a quien invitar y como servir comida y vino. Entonces tendras algo que ofrecer, y todas las madres adecuadas te saltaran encima". El joven siguio el consejo, y unos quince años mas tarde volvio a visitar al antiguo visitante de fin de semana de Fort Belvedere, cuyos ojos ahora rara vez estaban lejos de las lagrimas o del alcohol."Mi casa es perfecta -chillo el crispado joven-, los cuadros son los adecuados, el cuero verde de los lomos de los libros refleja la luz del ocaso, comodas Luis XVI descansan en las alcobas, hay agua de Malvern y dulces junto a cada cama, y en cada baño piedras de colores sujetan el papel, dispuesto en pliegos sueltos aromatizados. Quien cena conmigo nunca bebe en exceso ni vuelve a su casa demasiado sobrio, quien come conmigo nunca recuerda nada de lo que ha dicho. Al fin soy un partido inmejorable. ¿Que he de hacer?"
El viejo galan solto una carcajada y encendio su tercer habano. "Sigue asi -dijo entre risas-, creo que ya estas a salvo".
sábado, 1 de agosto de 2009
jueves, 30 de julio de 2009
Enlazar y coser: canta si puedes. Un supuesto
C es amable y perverso, y tambien viceversa. De forma atolondrada, no puede controlarlo en ocasiones. Pero es voluntarioso. Y odia a B. Trata de ser A con los A y B con los B: esta nomenclatura seria una generalizacion; sobre la ya evidente. C ama a A y detesta a B, hablando en terminos generales. Y aqui viene el problema: A es complejo y se sueña D. C no lo entiende e, indefenso por su incapacidad de devenir, a ratos, D, sucumbe una y otra vez ante los ataques de D.
Pero ama a A. Y como B no es rival para D, persiste en A. Porque odia a B. Porque no puede defenderse contra B. Hasta que A, aburrido -el A no general, el no arquetipico, el real-, impone lejania irremisible entre los dos.
Son asi de insensatos los caminos de la devocion.
Tenia que pasarme. Variacion cuatro
Tenia que pasarme. Variacion tres
Tenia que pasarme. Variacion dos
Tenia que pasarme. Sali a pasear. Con la intencion de hallar por puro azar a Sandra Mal.
No la encontre. De nuevo no hallo el rastro. Y temo lo peor.Pues mas alla de sospechar en este caso mala suerte se que ahora y para siempre se agotan mis senderos, esta duda.
Mi posibilidad de hallarla.
Y no mi irresistible propension a pasear.
miércoles, 29 de julio de 2009
Ya en serio: calor y nopodermiento

Pero la pelicula se niega a ser reproducida. No me funciona. Y yo estoy aqui otra vez, con este calor que no me deja hacer nada. Como diria Gombrowicz, es el nopodermiento. Tio. No nada: casi nada: veo peliculas de Ingmar Bergman, con perdon. Mientras mi chica duerme, porque madruga y trabaja, yo bebo vino a sorbitos lentos y veo peliculas de Bergman. Antes de ayer, El rostro. Ayer, De la vida privada de las marionetas. Ninguna me da para la setentidad. La segunda casi me daria. Bueno, si me daria, bien pensado. ¿Una finta para enlazar La invasion de los ladrones de cuerpos de Philip Kaufman y la pelicula de Bergman? Nah, no era mi intencion. ¿Para que? Eh, tio, Tropovski, ¿y para que la finta entre los ladrones de cuerpos esos y el manuscrito zaragozano?
Pues porque se me antojaba a mi desde hace cuatro dias, yo que se. Porque queria salir de este nopodermiento, de alguna forma. Hacer algo, lo que sea: cualquier cosa. Si, lo se, es igual de inutil. Que calor.
Es el nopodermiento.
viernes, 24 de julio de 2009
Son como antenas emitiendo, Y QUE PUEDEN OIRSE
jueves, 23 de julio de 2009
Palpitaciones a ras de tierra, y maestr@s del cielo, etc.
Escribo sobre Michael Jackson, para El coloquio de los perros. Escribo sobre Los domingos de Jean Dézert, para Deriva. Sigo con mi novela de los robots gigantes.
Y sigo un poco más, igual de inútilmente: corrijo mi poemario "A". Añado versos que apunté en mi, ya viejo -y penúltimo-, cuaderno. Versos que redirigen y amplían parte de lo escrito. Sigue creciendo el libro: qué locura.
Sólo aguardo a que vuelva la noche.
Jamás me planteé hacer de este blog un diario. Pero una vez el Chota se quejaba de los blogs en general, porque decía que eran como diarios y le aburría saber lo que desayunaba la gente. Como suele pasarme, me sentí absurdamente aludido. De hecho, no conozco ni leo blogs que hagan tal cosa. El caso es que solo entonces empecé con este rollo de diario. Lo hago solo a ratos. Desde entonces. A ratos. Tal.
Te quiero, Chota. Perdona el choteo [1].
A ratos pruebo a pergeñar nuevos poemas. Podrían encajar en mi poemario "B"; algunos de ellos. Quizás fragmentos. Acaso un solo verso. Habrá que ver. Cuando me ponga a hacer el remoce de "B".
Esto lo hago a ratos. La mayor parte del tiempo, me limito a sudar. Me siento místico de tanto sudar. Sudo y brillo como un faro en esta larga noche de pecado.
Busco la Luna, tío. Y dejo Marte para quien lo quiera.
He escrito esta semana, logré volver a hacerlo. Mira qué bien. Tras las palpitaciones. De cabeza. Acaso leo demasiado. Agotado de libros, me voy a los tebeos. Pero vuelvo al exceso. Y la cabeza me palpita nuevamente.
Quizás debiera llamar a alguien. No sé. Mi familia o mis amigos empezarán a dudar de mi existencia. El día que los llame, ellos llamarán a Iker Jiménez asustados.
Amigos: hola, hola. Soy el fantasma penitente del verano pasado, pasado en la ciudad.
Llevo años acumulando libros. Pues nada, a ellos de cabeza. En penitencia. Con mi cabeza palpitante. Para el Salón del Cómic de Barcelona salió el segundo tomo de Sky Masters of the Space Force de Jack Kirby. El primero salió el año pasado y aún me maravillo de esta joya absoluta que desconocía. Alejandro Viturtia, editor de Marvel en España, se la dio a conocer a Ferrán Delgado, y Ferrán Delgado, coleccionista de páginas originales [2], se lanzó también a editar, de forma soberbia, este material. Al fin en España una edición mejor que las que tienen en inglés. Chúpate esa, Forbidden Planet. Wally Wood a las tintas: sin palabras. En el primer tomo, al menos. ¿Cómo desconocer todo esto durante tanto tiempo? Hoy he empezado con el segundo tomo. Luego veo en la tele sobre el trigésimo aniversario del primer alunizaje: coincidencias. La serie es una aproximación a la conquista espacial en clave realista, más al menos que las habituales en el cómic hasta entonces, tipo Flash Gordon.
Veo en la tele el puñetazo que propina Aldrin al jovenzuelo que le llamó mentiroso. Ah, qué gesto. Kirby también lo habría hecho sin dudarlo. Si él hubiera estado en la Luna. Aunque estuvo más lejos. Y debió haber atizado a tantas otras personas...
Solo ahora empiezo a rastrear la obra completa del Rey por Internet: descubro que, en inglés, puedo soltarme con los tebeos. También logré leer el Kirby: King of Comics de Mark Evanier: imprescindible. Gracias, Forbidden Planet. Lloré al final del tomo. No recuerdo haber llorado con un libro, hasta hace uno o dos meses. Quizás de niño, no lo sé. La última vez que recuerdo haberlo hecho fue con la muerte de Johnny Thunder, al final de Por favor, mátame. Una historia oral del punk. Hace menos de dos meses. Quizás debiera llamar yo al bueno de Iker. Qué bien me cae Iker Jiménez. De niño, yo era fan absoluto de Jiménez del Oso. Era otro rollo. Con barba y tal. Pirámides de fondo. Incomparables: cada cual en su rollo. La Fuente tenga en su gloria al gran Jiménez del Oso. Porque él también regresó a la Fuente. A The Source. Como Jack. Como todos, tarde o temprano.
Los setenta: agujero negro. Vuelvo una y otra vez. A ese agujero. Maravilloso. O no, pero son mis recuerdos: los libros de Erich von Däniken, El triángulo de las Bermudas de Charles Berlitz. Bueno, libros de esoterismo y ovnis… unos cuantos kilos para mi infancia-finales de los setenta. Y de principios de los ochenta: en casa de Gonzalo, mientras mis compis de colegio estrenaban su pubertad escuchando a Madonna en la piscina y jugando al beso-atrevido-verdad, yo registraba la biblioteca del padre de Gonzalo, pródiga en libros setenteros y esotéricos/ovnis. Ah. Madonna. El no sé qué azul, era el disco. Los tiempos del vinilo, ah. Debo terminar el artículo sobre Michael Jackson o Juan de Dios me matará.
Le di una vez un beso en el cuello a una chica, en ese juego. Un beso absurdo: eran las reglas. Absurdo por lo de lo del cuello. No sé. Quiero decir: también salía a la piscina. Bailaba el Papa don´t preach. Y tal. Luego volvía a los libros raros. A través de pasillos con fotos que el padre de Gonzalo hacía a su mujer.
Fotos de rollo setentero. Ergo muy chulas.
Los chicos raros no besan a las chicas. Lo he leído en la blogosfera, no sé dónde. Mientras el sol está ahí arriba, yo blogueo a ratos, aquí abajo. Creo que es un libro. Creo que fue en los alrededores del gran Absence. Tardé en besar a una chica. Y me gustó. Por lo que ahora lo hago. Siempre que puedo. Que es decir cuando cae el sol, cuando el calor declina. Aunque parece que esta noche va a ser, una vez más, una de las más calurosas del año. Como para no dormir. Mejor, porque son ya casi las doce y aún no he volcado mis notas sobre Jacko. Vale, Juande: esta noche cae ese artículo.
Aguardo la luna.
Solo déjame terminar con esto: luego descubro que Rodrigo Fresán también es fan de von Däniken. Bueno, y de todo lo setentero. Cuando Luz vio la portada de la primera edición de Mantra, me la mostró en la librería. “Mira, este libro lo han hecho para ti”. Por la portada, lo dijo: muy segura. Y acertaba, claro. Años después de leer El triángulo de las Bermudas, y aún algunos años después de ser amigo de Su Hautoría, descubro que Su Hautoría también fue fan de ese libro. Friki-fan de todos esos libros esoterióvnicos.
Son círculos aproximados pero exactos, muy exactos; órbitas estacionarias en torno a ese agujero negro. Los setenta.
(Y AQUÍ UNA NOTA AL MARGEN; EN EL CENTRO: ¿PARA CUÁNDO LA REEDICIÓN DE LA LECTURA QUE HIZO KIRBY DE 2001?)
A Diego no logré contagiarle mi fervor por El hombre que cayó la tierra. Dadme tiempo. Porque aún hay tiempo. Creo. De momento, cae otra vez la noche. Sigo en la espiral setentera: veo un mediometraje de Kenneth Anger. A lo mejor no es de los setenta, pero lo parece. No voy a comprobarlo, me da igual. La acabo poniendo dos veces, porque a la mitad de la primera (vez) he venido hasta el ordenador para escribir un pequeño relato. Hasta el pequeño ordenador: es el que tiene tildes. Para el blog, pensé. El relato. Pero no. Para otra cosa. Aún no sé.
Yo qué sé. Tildes, tildes: os hecho de menos, hermanas; sin vosotras los textos carecen de tension [3]. Abro libros al azar, mientras voy al dormitorio; tambien a la cocina. Porque no logro terminar ningún libro, trato de hallar las frases sueltas. Que iluminen. Me iluminen con frío, en todo caso; no más calor, por Dios. O por The Source.
Adiós, por tanto, a Albert Einstein; adiós a Schrödinger, y tal. A todo eso.
N
Hasta hace poco también leía El Cuarto Mundo de Jack Kirby. Qué gozada. Indescriptible. Pero no más palpitaciones, de momento. Hasta luego, Jack, por tanto. Redescubro tu Jimmy Olsen, la parte que menos me gustó de la primera lectura. Los DNAgents y los Hairy, el mini-planeta Transilvania: qué conceptos deslumbrantes. Qué realidades.
¿De dónde?
"De la Luna, chaval".
Vuelvo a la Luna, sí. Vuelvo a la Luna, tío.
Voy a escribir, un día de estos, sobre mi relectura de El Cuarto Mundo de Kirby. Pero no hoy. O sea ayer. Lo digo porque hoy añado este párrafo para publicar este post que ya se ha retrasado un día. Ya dan los doce.
Más párrafos. Lamentable pérdida para el mundo. No pérdida: retraso. Solo eso.
La Fuente nos asista, Jack. Lo que tú digas.
Y etc.
[1] Primero "Te quiero" y luego "Perdona": adviertan que nos hallamos ante uno de los esquemas mas perversos y perversamente recurrentes de nuestra comunicacion (deconstruccion no aplicable a este caso concreto, claro esta).
[2] Comparto su obsesión por la Saga del Oso Místico de Sienkiewicz. No comparto, ay, la posesión que él sí disfruta de varias de esas páginas originales. Y coincidencia: quiero escanear una de esas viñetas para el artículo de Jacko. De mi copia, claro. ¡Y el tiene la portada del numero en el que aparece esa viñeta!
[3] Adviertan la falta de tilde en esta ultima palabra: ironias; siempre que vean palabras sin tilde sepan que son añadidos posteriores desde el ordenador grande y mientras cuelgo el post. He jodido la conexion de internet del portatil, asi como algunas otras nimiedades que, juntas, tornan un desastre todo esto, como siempre.
[4] Más nueva información, vía Evanier: Big Barda es el resultado de la unión del físico de una playmate de la época y de la –arrolladora- personalidad de Roz, mujer de Kirby.
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