sábado, 6 de octubre de 2007
LA VERDAD
Las verdades absolutas, las pocas que importan en la vida, uno debe recordarlas con meridiana urgencia y absoluta necesidad; una y otra vez. Y yo hace tiempo que ésta la había olvidado. En cuanto tenga un huequecico para algo más que hojearla fascinado leeré esta guía de perplejos -de descarriados, si se quiere, ay, Maimónides...- de cabo a rabo y, por tan poco precio, señores, -2,40€- estaré en disposición de enfrentarme, una vez más, al recuerdo de la verdad, de la VERDAD.
Ahora pueden fingir que todo sigue como antes: vuelvan a sus vidas como si nada, a sus paellas de los domingos atestadas de niños insufribles y comentaristas futbolísticos a todo volumen; a los atascos en horas punta y los últimos avatares de la gente rosa, en la tele, por todo descanso del guerrero; a sus hipotecas en alza y sus ilusiones en baja; a sus señores/as obesos/as y adictos/as al valium, al nembutal, a la benzodiazepina o a las pastillas juanola. Pero recuerden que en las 404 páginas amarillentas de un volumen olvidado en librerías de saldo de todo el país, ahí dentro -y no afuera-, se esconde la verdad. La verdad. LA VERDAD.
¡LA VERDAD!
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