sábado, 8 de marzo de 2008

Vuelta del paseo: una fotografía

(Contrahomenaje al conde de Lautréamont)


Escribí toda la mañana aventuras sin cuento, hipérboles provocadoras por decir algo nuevo, también sobre mí mismo: mintiendo por parecer interesante, también me divertía, pasaba mucho tiempo solo.
Estuvo lloviendo toda la tarde mientras seguía escribiendo. De vez en cuando, para descansar, sacaba fotografías de mí mismo y para mí mismo, con el móvil. Ensayaba posturas, expresiones, rostros: jugaba a no ser yo.
Al día siguiente madrugué, había que trabajar, pero la noche antes, durante un buen rato, aún estallaron fuegos artificiales en el cielo de la ciudad. Asomados a la ventana, intuyendo a lo lejos la invisible masa humana, mis gatos y yo asistíamos al espectáculo.

1 comentario:

Sin Cara dijo...

Mira, compadre, yo voy a etiquetarte todo esto bajo el rótulo de psicodelia realista (porque psicorrealismo no sé yo) y que sea lo que dios quiera. Son imanes de colores, ¿no? Para el frigo. Sigue regalándonoslos que los pondremos en un sitio bien visible. La palabra es: chana.